MANO DURA, MANO BLANDA, EL DELITO SE AGIGANTA

      20121114-232523.jpgLas ridículas discusiones de cafetín respecto de la (inexistente) política criminal que debería aplicarse en nuestra sufrida Argentina, nos atontan con su movimiento pendular. Nos traen el recuerdo de las viejas películas de Abbott & Costello, cuando Boris Karloff los hipnotizaba con el movimiento oscilante de un reloj de bolsillo…

       Mientras las tribunas ideológicas braman, por un lado, por la “mano dura” y la “tolerancia cero” y, por el otro, al grito de ¡fachos! se desgañitan en favor del abolicionismo y la despenalización de conductas, los delincuentes -improvisados u organizados; novatos o expertos; drogados, ebrios o sobrios-  festejan por la actual coyuntura de indefiniciones, idas y vueltas, y esquizofrenias estatales que redundan, sin hesitaciones, en su único beneficio.
 
       Cada día que perdemos sin elaborar programas, planes, ideas, estrategias, etc, en contra del crimen y el criminal, improvisando y mirando de reojo las encuestas de opinión y los sondeos de imágen, para “quedar bien con Dios y con el diablo”, mintiéndoles a ambos, son tristes jornadas con nuevas víctimas de la delincuencia, aunque nos ingeniemos (eso sí!) para disimular estadísticas y tablas.
        Cada día que discutimos sobre mano dura y mano blanda, el delincuente festeja y el delito se agiganta.

 

CONSTRUCCIONES

charla 2Ante la falta de Política Criminal

¿Cómo construir el relato (o la sanata) jurídico-penal?

Primer paso: Encontrar un referente. Un gurú. Casi un oráculo… El elegido debe tener un alto perfil mediático y académico. Debe seducir a propios y a extraños con un lenguaje rebuscado, casi preciosista.

Nada de lo que diga debe ser expresado con palabras simples o comunes. Ni siquiera para nombrar un vaso con agua… El gurú dirá, en este caso, “un recipiente cilíndrico, vidriado, que contiene un elemento líquido, incoloro, inodoro e insípido; que se dice que es agua, pero que no me consta…”

Segundo paso: Debe defenestrarse toda teoría, sistema, escuela, doctrina o ideología anterior al “verdadero” relato jurídico-penal. Todo lo pasado es falso, ruin, indigno, fascista, cavernícola o marciano. De igual manera, debe colocarse en el cadalso ideológico-doctrinario a todo autor, científico, tratadista o estudioso del “viejo” discurso punitivo.

Tercer paso: Deben cambiarse los nombres y los rótulos de las Instituciones que conforman el Sistema Penal del Estado, ahora llamado “aparato represivo”. Así, llegarán para quedarse en la nueva panacea del saber penal, las “agencias del poder punitivo”; las “policizaciones”; las “jaulas”; las “penas perdidas”; etc.

Cuarto paso: Deben conquistarse las Cátedras de Derecho Penal, de Derecho Procesal Penal, de Criminología (Crítica, por supuesto), los Institutos de Post-Grado, las Comisiones respectivas de los Colegios de Abogados, Idém de los Colegios de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial y del Ministerio Público, los Comités evaluadores de los Consejos de la Magistratura, etc.

En esta inteligencia, deben relegarse de toda actividad académica, científica, decisoria, etc., todo aquel que ose rebelarse a este nuevo catecismo laico.

El o los “herejes” deben ser condenados a la “hoguera” del ostracismo.

Quinto paso: No puede faltar en todo nuevo relato (o sanata) jurídico-penal, el ataque a los medios “cooptados” por el imperialismo-capitalista-salvaje-neoliberal.

Con el rótulo de “criminología mediática” o “neo-punitivismo”, el nuevo enemigo es, por supuesto, el periodismo..!

Esta simple receta es suficiente para reemplazar la bochornosa falta de una política criminal seria y duradera. Para justificar lo injustificable. Para hablar sin sonrojarse de “sensación de inseguridad”; de “descenso en los índices delictuales”; de camaritas; de policías comunales, municipales, distritales, estaduales; de Gendarmería en las calles, lejos de las fronteras; de Prefectura en los barrios chic, lejos de las vías navegables, etc.

Estos pasos reemplazan o maquillan una verdad brutal que muy pocos reconocen: El crímen y el criminal están ganando la batalla contra la honestidad y los honestos.

Mientras muchos mueren, la sanata sigue viva.

POLICÍA: FUERZA DE CONSTATACIÓN

                 Las erráticas políticas criminales adoptadas en los últimos veinte años y el grave dilema ideológico no resuelto respecto de los problemas que acarrean el crímen y el criminal, han convertido a la Policía en una “fuerza de constatación”.
                 La Policía no previene, porque no hace inteligencia criminal. No se adelanta al accionar delincuencial, sino que siempre llega tarde, aunque sea al minuto de cometido el hecho.
                 Hoy la “inteligencia”, la realizan los criminales. Ellos estudian, observan y analizan a sus potenciales víctimas y luego, actúan.
                 La Policía no reprime, solo “aguanta” o “contiene”.
                 La Policía, hoy, se limita a dejar constancia que en tal lugar, a tal hora y en determinadas circunstancias,  se ha cometido un delito…
                 Ni más ni menos.
                 Los efectivos no son debidamente capacitados en su formación inicial ni entrenados adecuadamente durante su carrera.
                 Ni hablar de las pésimas condiciones de sus vehículos, el armamento, las comunicaciones y los demás elementos de protección…
 
                 En este estado de cosas, no esperemos un cambio sustancial en el combate contra el delito.
 

ABOLICIONISTAS

Creen tener todo resuelto…

El Derecho Penal, no sirve…
Los juicios, no sirven…
Las penas, no sirven…
La cárcel, no sirve…

Se olvidaron que el Hombre es el único animal que puede ser malvado por el sólo hecho de serlo. Puede matar por placer, por dinero, por odio…

Se llenan la boca con el “poder punitivo” y sus excesos… Piden abolir todo… Pero, se olvidaron (¿se olvidaron?) qué hacer con el hombre malvado.

NEGACIONES – THE FILM

No hay inflación…
No hay inseguridad…
No hay desocupación…
No hay desnutrición infantil…
No hay dilemas ideológicos irresolutos…
No hay división entre compatriotas…
No hay falta de diálogo…
Todo era una fantasía..!

THE END

(C) República Argentina – 2012

SISTEMA PENAL ARGENTINO: LA ESQUIZOFRENIA AL PODER

El Sistema Penal Argentino está muy mal… de la cabeza.
La bandera es el “abolicionismo”.
El gurú es Eugenio R. Zaffaroni y sus discípulos (incondicionales, ellos).
Las Cátedras de Derecho Penal son abolicionistas.
Los Consejos de la Magistratura miran con buenos ojos al abolicionismo.
Los alumnos son abolicionistas.
Pero, cuando los jueces o fiscales aplican esa “mágica doctrina”, se los presenta como los abominables abolicionistas, cómplices del crímen y del criminal.
La hoguera del juicio político los espera…
El escarnio…
El desprestigio…
Acaso el manicomio???

No! Es verdad que ahora está de moda la “desmanicomialización”…