LOS FISCALES SOMOS PARCIALES

MARIJUAN - CFKFoto: diariovox.com.ar

 

Si por un instante analizamos el símbolo universal de la Justicia -la balanza- podemos observar dos platillos en equilibrio y un fiel en su centro de gravedad.
En el proceso penal, el fiscal, el representante del Ministerio Público, el que lleva adelante los intereses de la comunidad agraviada por un delito, ocupa simbólicamente uno de esos platillos. En el otro extremo, igual y opuesto, el imputado con su defensor. Ambos somos “partes” en el proceso. Es decir, somos “parciales”.  En el medio, el “inter-partes”, el único imparcial, el juez.
El Sr. fiscal federal Guillermo Marijuan hizo un comentario sobre una petición realizada en una causa penal en la que él actúa, como PARTE… La Sra. Cristina Fernández, la CONTRA-PARTE, puso el grito en el cielo ante semejante “escándalo sin precedentes” (sic).
En realidad, no hay escándalo alguno y si, miles de precedentes.
Los fiscales opinamos continuamente respecto de nuestras peticiones y formulamos hipótesis respecto del éxito o no de nuestra actuación.
Hay colegas que se prestan a las entrevistas periodísticas y otros que prefieren el bajo perfil mediático. Es cuestión de estilo. Es un derecho de cada uno de nosotros.
Los fiscales no “pre-juzgamos” por una sencilla razón: No juzgamos. Sólo peticionamos ante los jueces y tribunales colegiados.
No hay recusación posible para un fiscal por emitir una opinión. Mucho menos, un eventual juicio pólítico como el que se intenta promover.
Sería tan absurdo como el hecho de denunciar al defensor porque, eventualmente, diga públicamente, “mi cliente es inocente y ello quedará demostrado en el juicio…”
En definitiva, esta debate no supera el rango de una discusión de peluquería de señoras o de mesa de café de caballeros.
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FICCIONES (CARTA ABIERTA A LA EX PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA)

DEDITO 2

Sra. Cristina Fernández:

De mi consideración.

 

Soy un simple Fiscal de Instrucción del Ministerio Público de la Provincia de Buenos Aires. No pertenezco al grupo de colegas que la investigan en múltiples causas penales. Tampoco integro el partido político “Justicia Legítima”, creado durante su último mandato constitucional, en un hecho inédito en la historia judicial argentina.

Utilizo esta forma de comunicación -carta abierta-, ya que desde su salida del Poder Ejecutivo, nos ha dedicado a los magistrados judiciales de este país, numerosas misivas a través de las redes sociales, en especial, Facebook.

Debo reconcer, Sra. Fernández, que prefiero la gráfica -su gráfica-  y no la oratoria -su oratoria- desde los atriles oficiales, con dedos índices levantados, gestos adustos y personas aplaudiendo cada verbo o frase verbal.

En su última creación literaria, amén de enumerar -uno por uno-  los logros de su gobierno y el de su difunto esposo, escribe nuevamente sobre el PJ (partido judicial), como si éste no se tratara de una facción de magistrados, funcionarios y empleados judicales, afines a SUS ideas políticas, abierta y orgullosamente reconocido por ellos.

También escribió sobre “ficciones”… Esta reflexión es, a mi juicio, la más interesante de su libelo.

Las “ficciones” fueron un capítulo cardinal durante sus mandatos. Podemos recordar alguna de ellas:

* Fué ficción la inseguridad, el aumento de los índices delictivos y el incremento de la violencia en casi todas las formas de comisión criminal.

* Fué ficción la implementación -como catecismo laico obligatorio- del abolicionismo penal como condición sine qua non para acceder a los cargos judiciales por concurso, a las cátedras universitarias, a los institutos de Post-grado, etc.

* Fué ficción que esta pseudo doctrina haya perturbardo severamente el juicio crítico de estudiantes de Derecho, abogados y magistrados judiciales de todas las instancias. Que se haya invertido en forma grotesca el paradigma milenario del Derecho Penal, donde la víctima resulta ser el victimario y el victimario la “víctima de un sistema capitalista neoliberal” que le quitó oportunidades y lo “empujó hacia el delito”, o mejor dicho, hacia el “conflicto”, según la terminología progre. Que el delito es una creación política-capitalista que le quitó a los particulares la posibilidad de dirimir pacíficamente el conflicto, para que el Estado pueda mantener el negocio de la inseguridad, llenando las cárceles, o “jaulas de exterminio”, de pobres y oprimidos.

* Fué ficción que, durante la década pasada, no haya existido una política criminal seria y duradera y que, en su reemplazo,  se haya instaurado un programa coyuntural, caracterizado por el pendulismo ideológico, espasmódico y esquizofrénico. Un vaivén de posturas y maquillajes que fueron desde la “mano dura” y la “tolerancia cero” hasta el actual y pretendido “minimalismo penal”. Siempre al compás de las encuestas de opinión, los sondeos de imagen y el calendario electoral.

* Fué ficción que la fuerza de seguridad federal de fronteras, Gendarmería Nacional Argentina, se haya dedicado a cuidar autopistas urbanas, que la fuerza de seguridad federal de vías navegables, Prefectura Naval Argentina, se haya dedicado a cuidar barrios chic, y que las policías locales hayan sido formadas en seis meses, otorgando en ese plazo a sus flamantes integrantes placa, pistola y autoridad.

* Fué ficción el incremento exponencial del narcotráfico  y del consumo masivo de estupefacientes. Fué ficción también la directísima incidencia de estos factores en la inaudita ola de inseguridad que nos asola.

* Fué ficción la derogación explícita de la garantía del libre tránsito en la República Argentina (art. 14 de la CN), bajo la excusa de “no poder criminalizar la protesta social”…

Como verá, Sra. Fernández, no me he referido ni a bóvedas, propiedades suntuosas, bolsos ni cajas de seguridad. Son investigaciones judiciales en trámite que no conozco en profundidad y, además, respeto su derecho de Defensa.

Sólo quise arrimar a sus reflexiones via Facebook  otras “ficciones” de sus mandatos no enumeradas por Ud… Tal vez le sirvan para la elaboración de futuras misivas.

La saludo con mi consideración más distinguida.

 

 

Marcelo  Carlos  Romero  –  Fiscal del Ministerio Público  –  La Plata  –  Buenos Aires

NADIA… 40 AÑOS.

Nadia Foto: tn.com.ar

 

Trabajo. Esfuerzo. Superación. Excelencia. Perfección.

Actitud. Fortaleza. Intensidad. Liderazgo. Ejemplo.

Todo ello -y mucho más- a los 16 años…

¡Muchas gracias, Nadia Comaneci!

EL MUNDO AL REVÉS

verdes

 

Que bien que aprendieron la lección abolicionista los nuevos “clientes” del sistema penal, o mejor dicho, del “aparato represivo”, para ser bien progres…

“El criminal es, en realidad, una víctima de la sociedad capitalista y opresora que lo dejó sin oportunidades, que lo excluyó y, de esa manera, lo empujó hacia el delito…”

Esta es una de las frases prefiridas de los adoradores de Eugenio Raúl Zaffaroni y sus adláteres…

Ahora, los torpes delincuentes repletos de billetes en sus casas, autos, bolsillos o bolsones, no dudan en autopresentarse como “víctimas” del aparato judicial y de los medios de comunicación. Ellos no son criminales, son “perseguidos”…

Argentina, país generoso… Donde los árboles orinan a los perros.

Entrevista al fiscal Marcelo Carlos Romero www.prisioneroenargentina.com

charla 2

El doctor Marcelo Carlos Romero, a cargo de Fiscalía Nº 6 de La Plata, rechazó la liviandad judicial que hubo en el caso de la esposa de José Alberto López, quien dejó de existir a consecuencia de una herida de bala, después de que su esposa negara a que fuera sometido a un tratamiento de transfusión de sangre. La mujer firmó un documento prohibiendo a los médicos a proceder con esta práctica, cuyo resultado de la misma se produjo una crónica de una muerte anunciada.

PrisioneroEnArgentina: Doctor Romero, los ciudadanos argentinos tienen derecho a libertad de conciencia y religión. Usted ha adoptado firmes posiciones sobre el casode José Alberto López, quien murió por una herida de bala en un hospital argentino luego de que su esposa firmara un documento desautorizando a los médicos a realizarle una transfusión de sangre, debido a que ella es Testigo de Jehová. ¿Esto quiere decir que se debería contemplar un límite entre lo que dicen ciertos credos y el alcance de la ciencia para, en este caso, salvar una vida?

Marcelo Carlos Romero: La Nación Argentina es una República federal y democrática (art. 1 CN). Es un país laico, aunque sostenga económicamente al credo católico apostólico romano (art. 2 CN). Es decir, nuestra querida República no es una organización teocrática – a Dios gracias-  ni nada que se le parezca, aunque existe una amplia libertad de cultos y creencias trascendentes (art. 14 CN). La convivencia pacífica entre religiones y creencias es una de las tantas virtudes de nuestra tierra.

Sin embargo, las garantías constitucionales poseen una jerarquía o rango que surge de los Principios Generales del Derecho, de los Pactos preexistentes a la Organización Nacional, de los Pactos Internacionales Supra-Constitucionales y -fundamentalmente- del sentido común.

No hay que ser un premio Nóbel para darse cuenta que el Derecho a la Vida, el Derecho a la Integridad Personal, el Derecho a la Libertad Personal, etc., están por encima de otros Derechos no menos importantes. Pero que, ante una colisión entre ellos, primará el de mayor jerarquía o rango.

Valga un ejemplo, yendo por el absurdo. Si los bomberos llegan presurosos a una finca que se incendia con peligro cierto de muerte para sus moradores, los servidores públicos derribarán la puerta e ingresarán a la vivienda sin presentar una orden de allanamiento, porque está en juego la VIDA  por sobre encima de la PROPIEDAD.

Un derecho constitucional tiene preeminencia sobre el otro.

Un Testigo de Jehová puede profesar libremente su credo y recitar todos los versículos de la Biblia que crea conveniente, pero las Sagradas Escrituras no pueden derogar al Orden Constitucional ni al Derecho Positivo vigente.

Es verdad que la Jurisprudencia argentina ha sido demasido benévola con ciertas posturas extremas de algunas religiones o creencias. El supuesto de las transfusiones de sangre es un ejemplo cabal de lo antedicho.

PrisioneroEnArgentina: ¿Este tipo de documentos (El firmado por la esposa de López) puede ser desechado por un médico en pos de cumplir con su juramento hipocrático?

Marcelo Carlos Romero: En mi opinión, en el caso en tratamiento,  el médico PUDO haber desechado este tipo de documento, ya que la víctima no manifestó su voluntad expresa por haber estado inconsciente. Sin embargo, lo que puede ser sencillo para un abogado no lo es para un profesional del arte de curar, siempre expuesto a juicios civiles y penales por presuntas mala praxis.

La cuestión ética de los galenos deberá ser resuelta por los respectivos tribunales disciplinarios del Colegio de Médicos correspondiente.

PrisioneroEnArgentina: ¿La señora de López, tendría una responsabilidad legal o va a tener una responsabilidad legal?

Marcelo Carlos RomeroComo fiscal, no dudaría en procesar a la esposa del fallecido, e imputarle el delito de abandono de persona seguido de muerte, o directamente, el de homicidio con dolo eventual.

 

PrisioneroEnArgentina: Se debe re-interpretar la ley o se necesita una doctrina en donde cultos, sectas o religiones no puedan ejrcitar este tipo de sacrificios como “normales” -me refiero a este caso u otros, para finalmente considerar también sacrificios de animales)

Marcelo Carlos Romero: Los jueces deben poner un límite a este tipo de prácticas en donde se vulnere el Orden Público y no se aplique el Principio de Reserva previsto en el art. 19 de la Constitución Nacional. Esta no fue una “acción privada” del fallecido que no afectó al orden público. Fue una absurda y flagrante negligencia de la esposa, que terminó con la muerte de un ser humano.

El doctor Marcelo  Carlos  Romero  es Fiscal del Ministerio Público y miembro de Usina de Justicia

Fabian Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

Agosto 2, 2016