FAIR PLAY…

fair play “Juego fuerte, pero leal…”

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¿Cómo solucionar un problema sin aceptarlo?

Eliana Scialabba

El martes de esta semana la jueza en lo contencioso administrativo federal María José Sarmiento pidió al Gobierno explicar en cinco días por qué no publica datos de pobreza desde 2013. Asimismo, la diputada Victoria Donda interpuso una acción de amparo para que el Ministerio de Economía informe los valores absolutos de los precios al consumidor relevados para estimar el Índice de Precios al Consumidor Nacional Urbano (IPCNU) desde febrero de 2014.

Desde el Gobierno las respuestas no se hicieron esperar, pero en lugar de cumplir con los requerimientos, salieron al cruce de ambas. Sobre Sarmiento, Aníbal Fernández afirmó que la jueza “se mete donde no se tiene que meter”, mientras que el ataque a Donda, por parte de Axel Kicillof, fue mucho más polémico, ya que el ministro dijo: “Si [la diputada] quiere salir en los diarios, que se ponga plumas”.

Para no entrar en muchos más detalles, que…

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CASO NISMAN: DEMASIADO RUIDO

NISMAN 2

“Hubo una epidemia de tristeza en la ciudad,

Se borraron las pisadas
Se apagaron los latidos…”                               

Ruido de abogados
Ruido compartido                                           

Ruido envenenado
Demasiado ruido…”                                        

Joaquin Sabina – RUIDO                               

 

Pasaron 8 meses desde que el fiscal federal especial de la causa AMIA, Natalio Alberto Nisman, fue encontrado muerto en su departamento del complejo Le Parc, en Puerto Madero, con un disparo en su cabeza, a pocas horas de haber denunciado a la Sra. Presidente de la República, al Sr. Canciller y otras altas autoridades y previo a su presentación en el Congreso de la Nación.

  Desde entonces, fue más importante defenestrar al fallecido, su vida privada, su entorno familiar y su carrera profesional, que encontrar la verdad histórica de los acontecimientos.

  Fue más importante criticar a quienes marchamos por las calles de la ciudad de Buenos Aires en su homenaje -nunca realizado por las autoridades constituídas, ni siquiera por la Procuración General de la Nación- que criticar a quienes hicieron añicos su denuncia sin, tan solo, investigar si era verosímil la hipótesis planteada por el procurador muerto, con la producción de la prueba por él propuesta.

  Fue más importante decir cualquier cosa por los medios periodísticos tradicionales y por las redes sociales, por parte de los funcionarios públicos nacionales, que dotar a los investigadores naturales del caso de todo el apoyo y la tranquilidad necesarias para el correcto cometido de su misión… Por el contrario, hasta las más altas autoridades de la Nación se ocuparon de “arriesgar” teorías sobre la muerte violenta del fiscal, calificaciones legales aplicables, posibles responsables, etc.

  Ruido, demasiado ruido.

  Fue más importante exacerbar -una y otra vez- el chauvinismo vernáculo anti-EEUU, con alguna dosis de anti-semitismo encubierto, tildando al fiscal muerto de “empleado”de la embajada norteamericana y de la MOSAD, que retomar rápidamente sus investigaciones sobre el atentado más sangriento de la historia argentina y encontrar -finalmente- a los verdaderos autores materiales, autores intelectuales, encubridores y cómplices de la masacre.

  Fue más importante hablar públicamente una y otra vez sobre la preservación de la escena del crimen, que haberla preservado efectivamente aquella fatídica noche, evitando que el departamento de Le Parc se convirtiese en un pandemonium…

  Fue más importante -para la clase política en general- mirar de reojo cómo impactaba en las encuestas de opinión y en los sondeos de imágen la muerte del fiscal, que exigir al gobierno un mínimo respeto por la división de poderes cada vez que sus máximos representantes presionaban públicamente a los jueces y fiscales encargados de resolver respecto de la denuncia presentada por el Dr. Nisman.

  Como en tantas otras circunstancias de la historia argentina, fue más importante la difamación que la verdad. Como otras veces, la culpa fue de los muertos…

  Ruido, demasiado ruido.

  Ahora es tiempo de la paz y la serenidad que solo puede brindar la Justicia.

  Asi sea!

LUZ, CÁMARA, ACCIÓN

FISCAL GARRISONFoto: mundoplus.tv

La Procuración General de la Nación acaba de firmar un convenio con la SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes), para colaborar en la formación de los fiscales que tengan que actuar en los futuros juicio orales y públicos, a partir de la puesta en funcionamiento del nuevo sistema procesal penal a nivel nacional.

(ver http://www.infobae.com/2015/09/01/1752357-actores-les-daran-clases-los-fiscales)

A simple vista parece lógico y plausible el proyecto. Pero…

¿Es el Proceso Penal una ficción teatral o televisiva?

O

¿Necesita uno de sus protagonistas clases de actuación?

Las respuestas negativas fluyen sin esfuerzos.

Respeto profundamente la profesión de actor. Gracias a ellos disfrutamos del arte escénico de manera única. Nuestros sentimientos fluyen frente a las pantallas de cine y televisión o en los escenarios teatrales con sus interpretaciones. Aunque…

La Justicia y su administración es otra cosa.

Saber hablar en público. Pronunciar las eses. No repetir “viste”, ” a ver”, “nada” o “en definitiva”, entre otras muletillas, está muy bien.

Pero los fiscales -y los defensores- no tenemos que cautivar al público o seducir fans, sino convencer a los jueces o a los jurados populares de nuestras respectivas pretensiones procesales.

Para convertirnos en Jim Garrison, de JFK o en Jack Mc Coy, de Law & Order, están las academias de Bellas Artes o el Actors Studio de NYC.

Por otra parte, el paradigma de los juicios orales que vemos por cine o televisión no tiene absolutamente nada que que ver con lo que sucede en nuestros procesos orales.

No hay jueces togados, ni pelucas medievales, ni escritorios lustrosos como un vidrio, ni alguaciles, ni martillos, ni martillazos… Los jueces no ladran como bulldogs a las partes y los abogados no decimos “protesto, Su Señoría”

Sigamos disfrutando de las series y películas de jueces y abogados.

Pero separemos realidad y ficción.

Es lo que se merece el justiciable… Único destinatario de nuestros aciertos y desatinos.