LAS FISURAS DEL SISTEMA PENAL

     El Sistema Penal, en tanto estructura del Estado dedicada a la prevención, investigación, juzgamiento y sanción de los delitos penales, constituye un complicado mecanismo en el que intervienen e interactúan diversos organismos públicos, entre los cuales se destacan: la Administación de Justicia Penal, el Ministerio Público, la Policía,  el Servicio Penitenciario y Organismos de Derechos Humanos, estatales y no estatales.

El funcionamiento de este engranaje tiene serias deficiencias, que se exteriorizan fundamentalmente en el fracaso de la prevención delictual y en la ineficacia de la Justicia Penal para dar respuesta a los complicados problemas que generan el crimen y el criminal.

Mucho se ha dicho y escrito sobre estos temas. Plataformas elctorales, promesas de campaña, proyectos de reformas y contrareformas de las leyes policiales, penales y procesales penales, cambios en los paradigmas, en los discursos, en las denominaciones, etc. Todo parece inútil frente a los datos de la realidad.

Sin embargo, poco se ha dicho o escrito sobre las DESCONFIANZAS entre los distintos operadores del Sistema Penal. Un mal silencioso, artero y letal para cualquier organización humana. Una verdadera FISURA del sistema.

Veamos:

El Poder Judicial y el Ministerio Público desconfían de la Policía. Le adjudican culpas y fracasos en la prevención, en la investigación, en la preservación de las evidencias, en la reserva de las actuaciones -secreto profesional- etc.

La Policía desconfía de Jueces y Fiscales. Los considera engreídos/as de traje y corbata; falda y tacos altos. Funcionarios/as de escritorio, sin experiencia, soberbios y no conocedores “de la calle”, “del barro”, de la realidad…

Nosotros los detenemos y ellos los liberan!!!”

“Nosotros estamos en la calle, ellos en sus despachos alfombrados!!!”

Los Organismos de Derechos Humanos -estatales y no estatales- detestan a la Policía y al Servicio Penitenciario y viceversa, y desconfían del Poder Judicial y del Ministerio Público.

El Poder Judicial y el Ministerio Público desconfían de los Organismos de Derechos Humanos, pero tienen terror reverencial ante sus presentaciones o declaraciones públicas.

La Policía desconfía del Servicio Penitenciario y viceversa. Ambos tienen “celos de uniforme” respecto del otro. Se auto-adjudican el real conocimiento del delito y del delincuente, despreciando la visión de la otra fuerza de seguridad.

Todos los organismos que integran el Sistema Penal desconfían de la prensa. Tienen pavor ante noticias que los cite, aunque sea sólo al efecto informativo. Sin embargo, muchos de sus integrantes, “mueren” por aparecer en los medios masivos de comunicación y “filtran” permanentemente información, generando rumures o trascendidos.

Esta simple descripción de una parte de la realidad del Sistema Penal debería ser tenida en cuenta en futuras (y seguras) “reformas” o “contrareformas”, ya que la posibilidad de una política criminal seria y duradera, en la República Argentina, parece una verdadera entelequia.

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4 comentarios el “LAS FISURAS DEL SISTEMA PENAL

  1. Sergio Darío BOGADO dice:

    Los diagnósticos existen… pero todavía nadie ha producido acción alguna para solucionarlo. Invariablemente todos estos diagnósticos terminan recomendando tener en cuenta lo comentado para “mas adelante”
    Cada sector cree que por conocer la naturaleza del trabajo que realizan conocen las soluciones y se encierran en ellas hasta que los demás sectores las reconozcan y las acepten como soluciones únicas. Muchas de las reformas procesales tienen esa génesis.
    Déjeme afirmar que es un problema de “gestión” y se soluciona desde allí, con la participación de todos los sectores.
    Basta de diagnósticos….
    Esta situación me llevó a parafrasear a Churchill en charlas sobre Gestión de la Calidad para la Justicia, diciendo “nunca tantos discutieron tanto e hicieron tan poco”

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  2. Gonzalo Miguez Murillas dice:

    A partir de este año, donde un muy experimentado compañero de la Policía Científica donde trabajo, me invitó a que juntos impartiéramos un taller sobre criminalística a los Aspirantes a Agentes de Policía, intenté aproximarnos a este gran problema. En efecto, se partió y se intentó consensuar en lo ya muy repetido: el trabajo en equipo; comenzándose con entender qué es una Investigación Criminal, y quiénes son sus actores (recalcando que Policía Científica es sólo una, y que se necesita de la Instrucción Judicial -MPF- y de la Brigada de Investigaciones, en trabajo conjunto). Aún hoy muchos libros de Investigación Criminal confunden a un único actor como el actor, lo que repercute -creo yo- en el consecuente reproche cuando la misma no llega a sus fines; aún hoy también, y lamentablemente, queda esta tonta rivalidad inter e intra institucional. Excelente el planteamiento del problema! Ahora, qué se puede hacer para solucionarlo… quizás no tanto con las nuevas generaciones, sino con los actuales y antiguos miembros de cada ‘bando’. Saludos desde Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina.

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