¿UN “PIBE CHORRO” DE JUGUETE?

Anuncios

CARTA ABIERTA AL Dr. DANIEL SABSAY

Dr. Daniel Sabsay:

Cuando el cargo esté vacante, Ud. debe postularse a la Procuración General de la Nación.

Los fiscales de todo el país – más allá de nuestras jefaturas provinciales- necesitamos a un referente como Ud. Necesitamos al frente de la Fiscalía de la República a un jurista de nota, a un experto constitucionalista, a un amante de la Ley y la Justicia.

Pero también, los representantes del Ministerio Público, necesitamos a un líder independiente de cualquier poder polítco o económico. A un hombre valiente que hable sin tapujos y que actúe en consecuencia, sin importar mediciones de imágen, rating o sondeos de opinión…

Ante versiones que indican que la Dra. Gils Carbó, actual Procuradora General de la Nación, será promovida a la jerarquia de Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como fiscal, como abogado, como ciudadano argentino, le ruego evalúe postularse para ocupar la Jefatura del Ministerio Público de mi amada República.

De la acumulación de reservas al financiamiento del déficit fiscal

Eliana Scialabba

Si bien se suele hablar del kirchnerismo considerando en conjunto la presidencia de Néstor y las de Cristina, cuando se analiza la política económica llevada a cabo desde 2003 hasta la actualidad se observan en algunos casos continuidades, mientras que en otros se verifican rupturas muy marcadas. Un claro caso de estas últimas es el manejo de la política monetaria en manos del Banco Central.

Durante toda la presidencia de Néstor Kirchner, la autoridad monetaria expandió fuertemente la base monetaria, en pos de remonetizar la economía y acumular reservas debido al elevado ingreso de divisas en concepto de exportaciones, de la mano de un tipo de cambio “competitivo”, mientras que el sector público actuó como un factor de contracción monetaria hasta 2008.

A partir de 2009, este último factor de explicación cambió de signo: el BCRA comenzó a financiar los crecientes déficit públicos, y año a año esta cifra se…

Ver la entrada original 373 palabras más

¿Quo vadis BCRA?

Eliana Scialabba

Fernando Agra (*), Eliana Scialabba (**), Mariano Carpineti (**)

(*) Economista. Director de la Lic. en Economía de la UCES (**) Economistas. Docentes de la UCES

Resulta difícil pensar el largo plazo en la Argentina. A lo largo de la historia nos hemos acostumbrado a que la coyuntura, esa frenética coyuntura, acapare nuestros esfuerzos intelectuales. Pero pensar el largo plazo se tornará ineludible para comenzar a avizorar las soluciones a los desafíos a los que nos enfrentamos en el presente.

Perdida en un laberinto borgeano, ha quedado la institución monetaria clave: el Banco Central. La reforma a la Carta Orgánica del BCRA de 2012 amplió el objetivo a perseguir, institucionalizó el financiamiento monetario de las necesidades del Tesoro Nacional, junto con mayores potestades de regulación bancaria y una nominalidad en la “independencia”.

En los últimos cuatro años, cuatro presidentes tuvieron la responsabilidad de gestionar la política monetaria y la supervisión…

Ver la entrada original 892 palabras más

LAS NECESARIAS REFORMAS AL SISTEMA PENAL DEBEN COMENZAR POR LA CÁRCEL, PERO…

   4-11-2010 014[1]Inaugurar cárceles es políticamente incorrecto. Nadie quiere la foto cortando cintas entre rejas y muros. Nadie quiere el epígrafe “Ellos construyen cárceles… Nosotros construiremos escuelas, hospitales y fábricas”, en los afiches de la próxima campaña electoral… Y de la próxima. Y de la próxima.

    Inaugurar cárceles supone inversiones millonarias en obras públicas de arquitectura antipática; sin posibilidad de marquesinas, fotografías gigantes del gobernante de turno, color de pintura partidaria o carteles que indiquen “Fulano cumple”

    Inaugurar cárceles trae aparejado la obligatoria capacitación de cientos de efectivos del Servicio Penitenciario y la provisión de logística (armamento, protección de los internos y del personal, sistemas electrónicos de seguridad, etc.).  Hay que instalar, organizar y mantener cocinas, comedores, baños, locutorios para abogados, sitios para recreación y visitas familiares, talleres, etc.

     La cárcel es una pequeña ciudad entre muros. Con organización y gobierno interno. Pero, además, debe ser un sitio que -amén de la seguridad para carceleros y encarcelados- brinde la posibilidad de ‘resocializarse’ al que decidió o fue empujado por las circunstancias a cometer un delito, a convertirse en antisocial.

       Pero esta ecuación no es tan simple.

    Deben sumarse al dilema las contradicciones de nuestro discurso jurídico-penal vigente en nuestro país.

       A saber:

        Para el abolicionismo penal, la cárcel no sirve para nada. El Estado no está“legitimado” para imponer penas. La sanción penal es un abuso del poder, cuándo éste “sustrajo” el conflicto a los particulares y lo convirtió en “delito”

        Para el “mano-durismo” penal,  la cárcel no debería ser sino un depósito amurallado de criminales, lo más alejado posible de la civilización. Si fuera en la Antártida, mejor. Sólo agua y comida suficiente para la supervivencia, hasta la muerte del condenado entre esos muros…

              Para los políticos en campaña, el concepto de “cárcel” varía según el ritmo de las encuestas de opinión o los sondeos de imágen. Unas cucharaditas de abolicionismo media tacita de manodurismo, una pizca de garantismo y una generosa ración de demagogia para acompañar el plato terminado.

             Así surgen las frases vacías de contenido como “Hay que terminar con la puerta giratoria”. “Las penas deben cumplirse”. “El delincuente debe estar en la cárcel y el honesto en su casa, tranquilo”, entre otras citas célebres…

              Sin embargo, la escandalosa ola delictiva que nos azota, el fracaso en la prevención criminal, la ineficacia de la Justicia Penal, los alarmantes índices de reincidencia, etc. obligan a producir urgentes reformas en el sistema penal del Estado. Debe comenzarse por el último eslabón, la cárcel.

                      Si el último peldaño del sistema penal no funciona, todo lo demás se desmorona como castillo de naipes.

               En las actuales circunstancias, la cárcel no cumple con sus objetivos constitucionales. No debe propiciarse su eliminación, pero si su profunda reforma. El encarcelado (procesado, condenado con sentencia recurrida o condenado con sentencia firme) DEBE trabajar, estudiar o realizar cualquier otra actividad que no implique OCIO NEGATIVO, que se traduce en violencias de la más variada índole. Pena con tratamiento. Pena con posibilidad de resocialización.

                           No es simple. Es complicado. Pero, es posible.

                           Y no suena tan “piantavotos”… No?

LAS FISURAS DEL SISTEMA PENAL

     El Sistema Penal, en tanto estructura del Estado dedicada a la prevención, investigación, juzgamiento y sanción de los delitos penales, constituye un complicado mecanismo en el que intervienen e interactúan diversos organismos públicos, entre los cuales se destacan: la Administación de Justicia Penal, el Ministerio Público, la Policía,  el Servicio Penitenciario y Organismos de Derechos Humanos, estatales y no estatales.

El funcionamiento de este engranaje tiene serias deficiencias, que se exteriorizan fundamentalmente en el fracaso de la prevención delictual y en la ineficacia de la Justicia Penal para dar respuesta a los complicados problemas que generan el crimen y el criminal.

Mucho se ha dicho y escrito sobre estos temas. Plataformas elctorales, promesas de campaña, proyectos de reformas y contrareformas de las leyes policiales, penales y procesales penales, cambios en los paradigmas, en los discursos, en las denominaciones, etc. Todo parece inútil frente a los datos de la realidad.

Sin embargo, poco se ha dicho o escrito sobre las DESCONFIANZAS entre los distintos operadores del Sistema Penal. Un mal silencioso, artero y letal para cualquier organización humana. Una verdadera FISURA del sistema.

Veamos:

El Poder Judicial y el Ministerio Público desconfían de la Policía. Le adjudican culpas y fracasos en la prevención, en la investigación, en la preservación de las evidencias, en la reserva de las actuaciones -secreto profesional- etc.

La Policía desconfía de Jueces y Fiscales. Los considera engreídos/as de traje y corbata; falda y tacos altos. Funcionarios/as de escritorio, sin experiencia, soberbios y no conocedores “de la calle”, “del barro”, de la realidad…

Nosotros los detenemos y ellos los liberan!!!”

“Nosotros estamos en la calle, ellos en sus despachos alfombrados!!!”

Los Organismos de Derechos Humanos -estatales y no estatales- detestan a la Policía y al Servicio Penitenciario y viceversa, y desconfían del Poder Judicial y del Ministerio Público.

El Poder Judicial y el Ministerio Público desconfían de los Organismos de Derechos Humanos, pero tienen terror reverencial ante sus presentaciones o declaraciones públicas.

La Policía desconfía del Servicio Penitenciario y viceversa. Ambos tienen “celos de uniforme” respecto del otro. Se auto-adjudican el real conocimiento del delito y del delincuente, despreciando la visión de la otra fuerza de seguridad.

Todos los organismos que integran el Sistema Penal desconfían de la prensa. Tienen pavor ante noticias que los cite, aunque sea sólo al efecto informativo. Sin embargo, muchos de sus integrantes, “mueren” por aparecer en los medios masivos de comunicación y “filtran” permanentemente información, generando rumures o trascendidos.

Esta simple descripción de una parte de la realidad del Sistema Penal debería ser tenida en cuenta en futuras (y seguras) “reformas” o “contrareformas”, ya que la posibilidad de una política criminal seria y duradera, en la República Argentina, parece una verdadera entelequia.

OBSESIÓN

La Presidente Fernández y su equipo están obsesionados con la empresa periodística multimedial conocida como “Grupo Clarín”.

Creerá realmente el Gobierno y sus adláteres que, rematando los activos del Grupo Clarín -muy especialmente las señales TN y RADIO MITRE-, se acabará el periodismo crítico para ellos?

Creerán que el público que prefiere los formatos del grupo se dejará hipnotizar por “relatos mágicos”, como en la época de la alquimia?

Se aceptan respuestas…