EL FIN DEL MUNDO Y DE LA SIESTA…

       Cuando era un adolescente (hace mucho tiempo) disfrutaba sobremanera la hora de la siesta. Pese a vivir a pocos metros de las vías del ferrocarril, me había acostumbrado a los ruidos y temblores que provocaban las formaciones (en aquel entonces, desde y hacia La Plata, partían y llegaban trenes de varias localidades). Mi casa, una antigua contrucción varias veces modificada, tenía un timbre de campana, estrepitoso…

       Religiosamente, en lo mejor de la siesta, la pequeña pero poderosa campanilla, me hacía saltar hasta el mismo cielo raso. Dos veces por semana, era el sodero. Bien desubicado, hacía notar su presencia con timbradas de varios segundos y un grito de elefante en celo, ofreciendo su líquido y gaseoso producto… En otras oportunidades, vendedores ambulantes de baratijas varias… Y finalmente, un grupo de señoras -impecablemente vestidas y con un lenguaje y modales dignos de una corte europea- que ofrecían un folletín que auguraba, prontamente…EL FIN DEL MUNDO!!!

        La revista en cuestión -creo que se llamaba “Atalaya”- peroraba sobre la proliferación de armas nucleares (eran los últimos años de la “Guerra Fría” y su “equilibrio del terror”), el “botón rojo”, el o los locos que podrían accionarlo, etc.

        Aquel apocalipsis estaba “previsto”, según estas damas, para  el año 1980… Justo cuando me tocaba recibirme de bachiller!!! No decían ni el mes ni el día, asi que tampoco sabíamos si viajaríamos o no a Bariloche o a Brasil (era el destino predilecto en aquellos años de “plata dulce”)…

        Pasó el ’80. Pasó el ’90. Pasó el 2000!!! el elegido por muchos “profetas”… Tuvimos en la República Argentina varios “apocalipsis” locales, pero del fin del mundo, nada…

        Ahora volvieron a predecirlo. Parece que interpretaron no se que calendario Maya, Azteca, Inca o de los Boy Scouts…

         Ya no duermo la siesta ni sueño con viajes de fin de curso…

          Es más… Casi podría decir que extraño la visita de aquellas señoras elegantes y bien habladas, exageradamente respetuosas, que discurrían acerca de armas y de botones rojos…

          Eran más apasionantes aquellas profecías apocalípticas que escuchaba en mi adolescencia…

2 comentarios el “EL FIN DEL MUNDO Y DE LA SIESTA…

  1. alejandra dice:

    Nostalgia ??? Y si yo te dijera que a pocos km de la selva en la cual caminas a diario existen aun pueblos en los cuales hay cosas que no cambian???Que la siesta aun es una norma….que las tardes de verano no estan completas sin los mates en la vereda charlando con los vecinos—-el grito cuando pasan …”todo bien Ale??….el consuelo total ante una desgracia y las alegrias que no son propias sino de todos …que dirias vos???.Porque la vida cambia para todos…pero si no permitimos aquellos cambios que nos deshumanizan ,,,si nos negamos todavia tenemos una oportunidad!!!!

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