APOLOGÍA DE LA CUMBIA

Los hechos y personajes de esta historia son reales, cualquier semejanza con la ficción es mera coincidencia…

      Siempre han existido manifestaciones culturales y artísticas que rozaron el ilícito penal denominado “apología del crimen”, previsto en el art. 213 del Código Penal Argentino.-

      Así se denomina a la conducta del hombre que tiende a la exaltación o exacerbación pública de un delito o de un condenado por un delito.-

      Los Tribunales argentinos –con buen criterio- han sido muy restrictivos en la aplicación de esta figura legal cuando de creaciones artísticas se trata. Así las cosas, podemos observar infinidad de películas de cine o cintas de video donde el homicidio, el robo, la extorsión, el narcotráfico o el terrorismo son protagonistas excluyentes.-

      Del mismo modo, no se quedan afuera la plástica, la narrativa, la música, el teatro, etc.-

      El crimen y los criminales son fuente de constante inspiración para los artistas, y serán el espectador, el lector o el oyente sus únicos jueces…

       Sin embargo, ya han perdido virtualidad (y actualidad) las discusiones sobre moralidad o inmoralidad de las imágenes de T.V., del cine o de video, al punto tal que los denominados “reality shows” –en donde podemos apreciar, con dudoso gusto, cómo comen, defecan o practican el coito un grupo de jóvenes y jovencitas- baten records de audiencia en todo el país.-

       Pero los argentinos siempre vamos un poco más allá…

       En los últimos años han proliferado un cantidad increíble de grupos musicales llamados “bailanteros” o “tropicales”, cuya música es una rara mezcla de cumbia, cha-cha-cha y sonidos de caños huecos y latas aplastadas, combinados con acordes de corneta y acordeón.-

       Son integrados en su mayoría por hombres muy jóvenes, casi adolescentes, con pelo largo, ropa estrafalaria y movimientos estrambóticos que hacen delirar a sus fans (en su mayoría mujeres muy jóvenes, casi adolescentes…)

       Estas bandas polulan por todo un circuito de locales, discotecas y estadios cerrados a lo largo y a lo ancho del país, circunstancia que hace propicia la venta de todo tipo de elementos emblemáticos (posters, revistas, discos compactos, cassettes, remeras, pulseras, prendedores, encendedores, calzoncillos y bombachas, corpiños y musculosas, etc.).-

       Para lograr un lugar en el “ambiente bailantero”, algunos de estos grupos han creado la denominada “cumbia villera”, en un alarde de sobrehumana imaginación.-

       La “cumbia villera” no se contenta con “representar” a un sector de la comunidad –es decir la que vive en las villas de emergencia- sino enarbolar las banderas de la droga, el alcohol, el amor al delito y el odio a la Policía…

      Primoroso.-

      Las letras de la “cumbia villera” intentan transformar en “normal” o “aceptable” las conductas prohibidas por las leyes. Amén de degenerar el lenguaje, hunden al oyente en una profunda confusión acerca de lo “bueno” y de lo “malo”, de lo lícito y de lo ilícito…

       Bajo el amparo de ser una “obra cultural”, la cumbia villera se asegura su impunidad legal, sea para los autores e intérpretes como para los productores ejecutivos y distribuidores.-

       Mientras tanto, con una enorme tristeza en el alma, vemos a miles de jovencitos y jovencitas saltando al compás de ritmos disonantes, con una botella de cerveza en la mano y vociferando a los cuatro vientos pretendidas reivindicaciones sociales al grito de “¡aguante la cumbia villera, loco!”

       Lamentable.-

      ¿Alguien se preguntó por qué en los locales bailanteros, donde se escucha una música carente de toda armonía, o canciones cuyas letras son inintelegibles, existe semejante grado de violencia?

      ¿Por qué razón seguimos mirando hacia el costado frente a los estragos que produce la narcocriminalidad en pleno centro de nuestras ciudades?

     La “cumbia villera”, eludiendo hábilmente las prohibiciones legales vigentes, exalta valores destructivos en el seno de una comunidad jurídicamente organizada.-

     La marihuana, la cocaína, las armas (los “fierros”), la cárcel y la “maldita policía” o “yuta” son parte de este decadente folclore urbano, el que seguramente será estudiado por sociólogos, psicólogos y antropólogos y caracterizado como un “fenómeno social” producto de la actual coyuntura o una “realidad irreversible”…

   Es decir, el típico discurso argentino: “Si, ya sabemos que está muy mal, pero no podemos hacer nada…”

   Me niego a aceptar eso.-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta entrada fue publicada en Opinión.

2 comentarios el “APOLOGÍA DE LA CUMBIA

  1. moyanohugo dice:

    Para que veas que no es solamente la cumbia villera:
    El Tango de la cocaína, obra de Josep Amich y música de Joan Viladomat (el mismo que compuso “Fumando espero”). Era parte de una pieza corta (”guignol en un acto”) de Amichatis del mismo título, estrenada en el teatro Español de Barcelona (Octubre, 1926), que tuvo un gran éxito a finales de los locos 20. Figuró durante años en el repertorio habitual de cupletistas de renombre, como Lolita Arellano y la popular Mary Santpere.
    I Soy una flor caída
    del vicio fatal, esclava
    por el destino vencida…
    Sola en el mundo
    —nacida del pecado—
    un desalmado me hizo mujer!
    Fue aquel querer el yugo
    engendro del mal
    pendiente fatal
    de mi alma, verdugo!
    Y ya al fin caída
    —por el fango envilecida—
    para todos soy juguete de placer…
    Y en la cocaína que otro mundo
    me ilumina busco calma
    para mi alma de mujer!
    Ella endulzó la hiel
    —de este dolor—
    que me hizo cruel!
    ¡Cocaína! —
    ¡Sé que al fin me ha de matar!
    ¡Me asesina! —
    pero calma mi pesar…
    Si me deja —
    todo es sombra en mi vivir.
    Sé que al fin me ha de matar —
    pero no me hace sufrir.
    II Con la ilusión perdida
    ya nada del mundo espero
    ni ya nada me importa la vida…
    Desvanecida la sombra del pasado
    y destrozado mi corazón…
    Busco el mal, ansiosa,
    la droga encontrar
    que al fin me ha de dar
    la muerte piadosa…
    Reina de la orgía
    —su bendita tiranía—
    poco a poco consumiendo va mi ser…
    Ella me domina —
    y otro mundo me ilumina
    cuando calma busca mi alma de mujer!
    Ella endulzó la hiel
    —de este dolor—
    que me hizo cruel!

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  2. fiscalromero dice:

    Gracias Hugo por tu aporte. No conocía ese tango. Coincido contigo, es exactamente lo mismo!

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