PARADOJAS

Ayer encendí el televisor, buscando algún canal de noticias, eludiendo cuidadosamente los programas deportivos que cubrían la novela “Maradona-selección-AFA-Grondona…”
Un periodista circunspecto, vestido impecablemente con traje y corbata, bien peinado, afeitado, con voz grave y preocupado, discurría sobre un nuevo hecho de inseguridad y reflexionaba sobre las medidas estatales que no llegan para neutralizar este flagelo o que, si llegan, lo hacen tarde…
Su crítica, era fundada. Su estado de ánimo, parecía sincero. Además, no era necesario un gran esfuerzo para imaginar los millones de televidentes que asentían con sus cabezas al escuchar los razonamientos del hombre de prensa…Eran las 7 de la tarde de un hermoso dia invernal.
Recordé entonces otros programas, en canales abiertos pertenecientes al mismo grupo empresario, pero en distinto horario; entre las 10 y 11 de la noche, para ser más precisos…
Documentales, “reality shows” o como quiera llamárseles, son emisiones televisivas grabadas en distintos sitios de detención (cárceles, alcaidías y comisarías), en donde el preso es el protagonista principal y la “cumbia villera” la música de fondo por excelencia. Los periodistas no llevan ni traje ni corbata. Tampoco están peinados, mucho menos, afeitados…Hablan y gesticulan como los detenidos, transmitiendo al aire el argot carcelario. No es una rareza escuchar a un periodista preguntarle al reo “¿Que sentiste?” o “¿Lo volverías a hacer?” refiriéndose a un homicidio, a un robo o a una violación, colocando al interlocutor privado de su libertad en la categoría de héroe o antihéroe, según la postura de cada uno.
Se podrá argumentar, con sobrados fundamentos, que los presos también deben ser escuchados, comprendidos, aceptados y contenidos.
No está mal concebir programas televisivos asi…Pero, para no pecar al menos de injusto, no faltaría alguna reflexión final, igual y opuesta a la que realizan los coquetos periodistas de los noticieros de la tarde, aseverando “Esto está mal”, “compatriota, no elijas el camino del delito” o alguna frase similar?
Mientras tanto, nada de eso se escucha. Sólo sentimos la “cumbia villera” como telón musical de fondo, con sus letras ensalzando las andanzas de los “pibes chorros”, promoviendo el consumo de estupefacientes y alentando el odio a la autoridad…
Rara paradoja en la Argentina bicentenaria.

PROMESAS & DILEMAS

Cada vez que un político pretende seducir al electorado, promete -entre otas cosas- soluciones concretas al problema de la inseguridad ciudadana.
Planes, programas, tácticas, estrategias, eslóganes y otras fórmulas ocupan sus discursos para enamorar al votante…
Sin embargo, la tarea no es sencilla. Por el contrario, es ciclópea…
Hay que quedar bien con Dios y con el diablo…Y, a ambos, hay que mentirles…
Al ritmo de las encuestas de opinión y de los sondeos de imágen, hay que prometer el endurecimiento de las leyes penales (más figuras delictivas, penas más severas, menos beneficios para el delincuente), pero también hay que instalar axiomas milenarios, tales como “Es una cuestión de educación”…”El delito es tan viejo como el Hombre”…Y otras obviedades…
También, hay que coquetear con las posiciones “progre” y con los postulados anarco-abolicionistas, dejando deslizar cierto desprecio por las fuerzas policiales o el sistema penal en general (“agencias del aparato represivo”, según el lenguaje en boga en los cenáculos del penalismo criollo).
No puede estar ausente en el discurso pre-electoral respecto de la inseguridad, la cuestión de la “inclusión social”, para evadir la controversia de fondo y mezclar el problema del delito y del delincuente con las desigualdades sociales, las injusticias en la distribución de la riqueza, la falta de oportunidades y otras cuestiones que nada tienen que ver con las políticas de seguridad que pueda implementar un funcionario o un aspirante a serlo…De la misma manera que un juez o un fiscal no resuelve cuestiones educativas, sanitarias o laborales…
Eludiendo, por supuesto, el tema del narcotráfico y del consumo masivo de estupefacientes, como principal causa eficiente de la criminalidad.
En definitiva, dilemas de la clase dirigente a la hora de prometernos la panacea o la vieja estrategia de “cambiar todo, para que nada cambie”…
Argentina explícita.

PREGUNTA DEL MILLÓN

Concluído el mundial de fútbol, agotado el tema “Maradona D.T.” y promulgada la ley de matrimonio homosexual…Cuántos días más pasarán para que nos vuelvan a enfrentar a los argentinos, ahora, bastardeando, minimizando y corrompiendo la discusión sobre el aborto?
Cuántos días más pasarán para que opinen -exclusivamente- las lenguas filosas, los autoritarios de siempre, los sectarios de ocasión, desplazando hacia el ostracismo y el silencio obligado a los científicos y a los que verdaderamente saben?
Cuántos días más pasarán para que se convoque a las legiones de “idiotas útiles”, para realizar marchas, contra-marchas y recontra-marchas para defender “el derecho a la libre disposición del cuerpo”?
Demasiadas preguntas…Ojalá haya respuestas.