DERECHO PENAL

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OPORTUNIDAD

¡Que magnífica oportunidad para los marxistas, neo-marxistas y similares de todo el Cono Sur, el emigrar definitivamente hacia el “paraíso venezolano”, y dejar espacio en sus países de origen a los desagradecidos habitantes de la tierra de Bolívar, corrompidos por el vil capitalismo, que solo se preocupan por nimiedades como comer y vivir dignamente cual seres humanos!
Id, pues…
El nuevo faro de la libertad os espera.

La historia del venezolano que era fiscal en su país y ahora vende cupcakes en Mar del Plata

25 enero de 2019

Emerson Starke se desempañaba como fiscal en Carabobo, abandonó su país y se instaló en La Feliz. Ahora, se dedica a la repostería.

Emerson con clientes.
La historia de Emerson Starke, un venezolano que se instaló en Argentina, es sorprendente. Este hombre de 44 años, es abogado, y fue fiscal octavo del estado venezolano de Carabobo, y hoy vende cupcakes en Mar del Plata.
Tras dedicarse durante casi 19 años a la función pública, hace 8 meses decidió abandonar su país e instalarse en La Feliz, donde vive con su mujer Diliana, también abogada, y sus hijos Ramón, de 15 años, y su hija Anastasia, de 5 años. Y mantiene a su familia con la repostería.

Emerson habló con Radio Mitre Córdoba y contó cómo llegó a Mar del Plata y cómo fue el cambio de profesión.
“Fue una decisión con la familia, uno dice hasta acá vamos a soportar la situación. Y decidimos emprender nuevos horizontes y decidimos venir acá a la Argentina”, relató.
Además, narró que “durante casi 19 años de mi vida estuve en mi carrera judicial y hace 6 años ocupé el cargo de fiscal en Carabobo, de donde soy nativo, en el área penal”.
Al mes y medio de llegar al país, las cosas no fueron fáciles para Emerson y su familia. Comenzaron a repartir currículum pero les decían que estaban sobrecalificados para el cargo. “En vista de que pasaba el tiempo, tuvimos que buscar otra alternativa y la repostería fue la mejor opción”, dijo.

Emerson con clientes.
Entonces, comenzó a ganarse la vida vendiendo cupcakes (ponquecitos venezolanos) en la rambla de la ciudad costera. “Cuando uno llega a un país la prioridad es buscar el bienestar de la familia. Dejar de lado toda una carrera hecha en el país y buscar la forma de sacar adelante a la familia”, expresó el exfiscal.
Y agrego: “La gente me trata bien. Es difícil dejar a un lado el cargo y buscar nuevos horizontes. Acá en Mar del Plata la gente es muy amable con nosotros”

 

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LA BATALLA DE BUENOS AIRES

micro

 

 

Podría ser el título de una película épica, ambientada en alguna gran guerra. Con John Wayne, Kirk Douglas o Charlton Heston como protagonistas… Sin embargo, hace algunas horas, sólo la imaginación de Hollywood podría haber concebido a un grupo de argentinos “combatiendo” con elementos de la Edad de Piedra contra otros compatriotas que -hasta ese momento- no habían presentado batalla.

Un bando estaba integrado por simpatizantes del Club River Plate. El otro, por los jugadores de su rival, Boca Jrs. El escenario bélico: El estadio Monumental de Nuñez y sus adyacencias. La emboscada fue artera y cobarde. Las consecuencias pudieron ser peores. Ni siquiera una ambulancia llevando a uno de los heridos al hospital se salvó: Tuvo que ser escoltada por más de una docena de motocicletas policiales… ¡Hasta en las guerras convencionales se respeta la cruz roja de las emergencias!

En el medio, como si se tratara de fuerzas de ocupación en un país en guerra civil, fraticida, uniformados de todos los colores intentaban VANAMENTE poner punto final al desquicio.

El “combate”, irracional y enfermizo, fue matizado por “danzas tribales”, con un cerdito -de carnicería, listo para asar- como víctima. Y una madre colocándole bengalas en el abdomen de su pequeño hijo, como si fuera un terrorista de ISIS?!

Luego, cuando la calma, aunque no la racionalidad, volvió a reinar transitoriamente, comenzaron los intentos de explicar el caos.

Una ciudad en guerra por un partido de fútbol. Dirigentes-empresarios desesperados por los contratos multimillonarios de transmisión internacional de TV, publicidad, gastos de satélite, etc, que peligraban. Políticos consultando su oráculos (encuestas, sondeos, redes sociales). Los canales de televisión en cadena nacional. Los psiquiatras revisando sus tesis de graduación universitaria…

Lo primero. Lo más sencillo. Lo de manual: Encontrar UN culpable a quien crucificar. A quien hacerle pagar los costos políticos. A quien medir en encuestas de opinión y sondeos de imagen para analizar su caída.

Otra obviedad: Responsabilizar a los uniformados y a quienes diseñaron el operativo de seguridad. Como si se tratara del Día D, el célebre desembarco de los aliados en Normandía, el 6 de junio de 1944. “¡Esta caleta no fue debidamente vigilada!”. “¡La cabeza de playa no fue lo suficientemente sorpresiva!”. “¡La compañía C no estuvo a la altura de las circunstancias”!

Está claro que los diseños de los operativos de seguridad y el desempeño de los efectivos que deben llevarlos a cabo son motivo de análisis y críticas. Eventualmente, también podrían ser investigados y sancionados sus responsables. Pero, en la “Batalla de Buenos Aires” primó la locura, la desmesura, lo grotesco, lo absurdo.

Las fuerzas de seguridad, desde la restauración democrática en 1983, vienen sufriendo un hostigamiento multidireccional. Lenta, pero muy lentamente, se intenta devolverles su dignidad y respeto. Todavía siguen recibiendo directivas contrapuestas, algunas absurdas, como la de no actuar frente a agresiones en la vía pública.

Los criterios judiciales también son equívocos y, muchas veces, arbitrarios frente a la actuación de los uniformados. Se sigue hablando de la actuación policial, del operativo de seguridad, de los responsables políticos, de los “costos”…

Poco se ha dicho de los psicópatas que están sueltos, entre todos nosotros.